MEDITACIÓN SEMANAL

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Fr. Yader Francisco Centeno Jerez
Pastor

Segundo Domingo de Adviento, Ciclo A

4 de Diciembre, 2022

Nos preparamos para que venga el Señor?

Se me ocurre comenzar por una pregunta que me vengo haciendo estos días: ¿Realmente estoy convencido de que «viene el Señor»?.  Lo cantamos repetidamente en estas semanas de Adviento: «Ven, Señor, no tardes». Y hay ya encendidas mil luces en las calles. Y andamos acelerados con las agendas y las compras.... Y el Profeta del Adviento anda dando voces: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos», “preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”».

 

Juan Bautista nos ha dicho que hay que hacer cambios: «Convertíos, dad los frutos de la conversión».  Por eso es necesario encontrar un espacio y un tiempo para que cada uno vea lo que tiene que preparar, cómo tiene que prepararse para que ese desierto deje de serlo, para salir de él, para que el Señor pueda volver a pasar por nuestra vida, y quedarse en ella.

 

Algunas pistas sencillas, desordenadas, sólo por sugerir:

-Hacer una limpieza a fondo de nuestra casa/habitación, echando fuera tantos trastos acumulados, intentando poner orden, deshaciéndonos de lo que nos estorba y no nos deja estar a gusto con nosotros mismos.  Cambiar o suprimir hábitos, actitudes, manías, criterios, quizá personas concretas...). Procurar superar enfrentamientos personales y familiares. Reconciliarse con Dios y con su Iglesia sería una ayuda estupenda. 

 

-Preparar un Nacimiento con cariño, con detalle, aunque sea supersencillo... pero no como «adorno», sino como lugar para meditar y orar todos los días un rato.

 

-Procurar que las «comidas» en que participemos y preparemos, haya antes alguna cuidada oración que recuerde a todos lo que estamos realmente celebrando.

 

-Hacernos el firme propósito de leer con calma algunos pasajes de la Escritura. Mejor si son los que sugiere la Liturgia de la Iglesia, porque están cuidadosamente seleccionados para este tiempo.

 

-Revisar cuidadosamente nuestros gastos de estos días. No nos dejemos engañar por los espejismos o por el ambiente.  Es un contrasentido celebrar al «Dios que nació pobre entre los pobres» tirando la casa por la ventana (aunque la crisis nos forzará a hacer no pocos recortes), y atiborrándonos de cosas que, en el fondo, no necesitamos absolutamente para nada. 

 

-Repasar nuestras listas de contactos y hacer una oración personalizada por cada una de esas personas que nos importan. Y reflexionar, de la mano de Dios, si es conveniente una conversación  tranquila, o tener algún detalle especial, o visitarles... ¡o lo que sea!, porque tal vez los tengamos un poco descuidados. 

 

-Procurar escuchar más, y hablar menos.  Estar más pendientes de los otros, y un poco menos de nosotros mismos. No permitir que la Televisión y las Redes invadan nuestros tiempos libres.

 

Sólo recordar: Lo que «nos» importa de estos días es «preparar el camino AL SEÑOR».
Es el propio Señor el quien llega pidiendo que le ofrezcamos un sitio en nuestras vidas. No pide gran cosa: Ya sabemos que aquella vez se conformó con una cueva y un pesebre. Y será estupendo que esta Navidad sea «feliz» porque haya renacido algo/Alguien en nosotros.

 

Feliz Domingo para todos!

Fr. Yader Francisco Centeno Jerez
Pastor