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Ministerio del Cáliz Vocacional

El propósito del Ministerio del Cáliz Vocacional es alentar a las familias para rezar y promover las vocaciones al Sacerdocio y a la vida religiosa. El Cáliz consagrado es un recuerdo concreto de esta intención especial para la Iglesia. El Concilio Vaticano II resalta la responsabilidad de los laicos para orar y apoyar las vocaciones. Esta llamada urgente ha sido reafirmada categóricamente en los escritos y las homilías de ambos el Papa Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI. Orar por las vocaciones es la forma más poderosa para apoyar las vocaciones. Una vocación es un llamado del Espíritu Santo, un don de Dios que se nutre en la oración. Cuando rezamos por las vocaciones, elevamos al Padre a los hombres y mujeres a quienes Él llama a seguirlo en una forma muy especial. Esperamos que aquellos que traigan al hogar el cáliz continúen orando diariamente por las vocaciones.

 

Cómo funciona el Ministerio del Cáliz Vocacional

Cada semana en la Misa, una familia asignada está invitada a llevar los regalos en la procesión de ofrendas. Al final de la Misa, el sacerdote llama a la familia para recibir una bendición y la bolsa que contiene el cáliz. (Esta bolsa contiene un cáliz consagrado en un cofre de madera, un cartel de los seminaristas para colgar, la tarjeta de oración, y papeles para enviar notas de aliento a los seminaristas, sacerdotes y religiosos). La familia lleva el cáliz a su casa y lo coloca en un lugar de honor. Cada día por una semana, durante el tiempo de la oración (por la mañana, a la hora de acostarse y a la hora de las comidas), la familia reza por un aumento y por la perseverancia de las vocaciones. También pueden enviar una nota de apoyo a un seminarista, sacerdote o una monja. El siguiente domingo la familia devuelve la bolsa con el cáliz para que otra familia lo lleve a su casa.